Creerse que la reforma laboral proyectada va a crear empleo es como creer que se puede crear empleo destruyéndolo. El argumento es el de siempre, nos lo vistan como nos lo vistan: hay que abaratar el despido y reducir derechos de los trabajadores porque si no a las empresas les va dar miedo de contratar, vaya a ser que luego no puedan despedir cómodamente. Así no se crea empleo, así no puede haber un consumo adecuado y estable que estimule la economía. Es una victoria más de los plutócratas y de las oligarquías financieras que controlan los medios de producción, quienes durante los años de crecimiento brutal que precedieron a la crisis en España obtuvieron unos beneficios empresariales netos que crecieron un 73% al tiempo que los costes laborales se incrementaban tan sólo en un 3'7%. Durante ese período, en la zona euro los beneficios empresariales netos crecieron un 33% y los costes laborales, un 18%.
Para crear empleo realmente hay que superar esta lógica neoliberal y apostar por una manera más democrática, justa y racional de entender la Economía, y para ello hay que despojarse de topiquillos y topicazos. Yo apuesto claramente por una transformación de nuestro sistema económico, enmarcada dentro de una regeneración democrática muy compleja de todo el Estado. Pero soy realista, como dije el primer día, lo primero y principal es vencer la crisis y cuanto antes, porque así podremos empezar a ocuparnos de otros aspectos muy importantes que marcarán el futuro del país y que desvelaré en próximas entradas cuando haya terminado de desarrollar mínimamente el decálogo para vencer la crisis por la izquierda. Vencer la crisis por la izquierda es la única victoria que yo entiendo válida, porque volver a crecer económicamente con menos derechos sociales, creando empleo precario y con más desigualdad no es salir de la crisis, es un engendro económico y social. Por eso no creo ni en la reforma laboral ya tramitada ni en la privatización parcial de las cajas de ahorro, tema que abordaré en la próxima entrada.
El mensaje que quiero transmitir hoy es sencillo: se puede salir de la crisis sin abaratar el despido y sin ajuste fiscal. Hay que desarrollar un estímulo fiscal musculoso encaminado a desarrollar sectores económicos que son estratégicos: nuevas tecnologías, nuevas fuentes de energía (sin despreciar a priori la energía nuclear de última generación), políticas energéticas de ahorro, eficiencia y autorregulación; nuevas industrias, servicios sociales, etc. No hay que olvidar la investigación en ciencias básicas (Biología, Química, Física, Matemáticas...) ni despreciar las posibilidades que ofrece el sector público (más profesores, más educación infantil, más médicos, más enfermeros...). Todo ello hay que acompañarlo de una formación importante en capital humano, incentivando la participación remunerada en cursos de formación para desempleados, etc. Todo ello supone gasto público, si señor, mucho gasto público, pero no hay que tener miedo porque lo que hay que buscar es incrementar la productividad, el conocimiento y el desarrollo tecnológico, siempre de una forma sostenible porque no hay que perder de vista la protección medioambiental. Todo ello nos preparará para el futuro, permitirá una mejor salida de la crisis y evitará reformas dolorosas que a la larga son un suicidio económico y social.
Para apuntalar mi argumentación quiero hacer referencia a un informe reciente del prestigioso Center for Economic and Policy Research de Washington DC, elaborado por Mark Weisbrot y Juan Montecino, llamado "Alternativas a la austeridad fiscal en España". En dicho informe se pone en relieve las consecuencias desastrosas del duro ajuste planeado por el gobierno en connivencia con la mayoría de la oposición. Además de las proyecciones negativas de crecimiento económico que plantea, llega a la conclusión de que tampoco servirán para reducir el déficit, pues el bajo crecimiento y el alto desempleo puede asustar a nuestros acreedores, quienes nos exigirían más intereses por nuestra deuda pública y ésta podría dispararse. Por el contrario, una política de estímulo fiscal potenciaría el crecimiento y mantendría nuestra deuda en niveles moderadamente altos pero dentro de la media de la UE y, sin duda, más aceptables.
Comentarios
Medio en broma medio en serio unos amigos proponen hacer como en el monopoli: recoger el tablero y repartr de nuevo los billetes para empezar de nuevo.
Se que no es así de sencillo, pero el secreto para salir de esta creando una verdadera sociedad justa es la redistribución... hasta que no acabemos con las diferencias abismales entre todas las personas no romperemos esta dinámica de dominio y opresión (económica en este caso).