He decidido dar el paso de recuperar un blog que creé hace unos años y que abandoné sin ni siquiera estrenar. Quizá esto es porque ahora considero que tengo cosas que contar, y aunque suelo utilizar varios canales para expresarme, quería tener mi propio blog, personal, donde sea totalmente libre para decir lo que quiera bajo mi responsabilidad. Quiero que el respeto, la tolerancia, el rigor, el pensamiento crítico y la sinceridad sean las máximas de este blog. Será mayoritariamente político y tendrá una orientación clara de izquierdas, pero no por ello los de derechas no estarán invitados a escribir comentarios, al revés, casi me interesan más sus aportaciones porque el debate respetuoso es enriquecimiento personal en estado puro. Espero que os guste y que queráis participar lo máximo posible. Un abrazo y hasta muy pronto
Mucho se habla de la necesidad de que los agentes que intervienen en la vida social, política y económica suscriban un pacto de Estado al estilo de los "Pactos de la Moncloa de 1977", como punto de partida consensuado para la salida de la crisis. Pensándolo interiormente, le he dado muchas vueltas a la necesidad de un consenso en tal aspecto. Lo cierto es que a mí la palabra consenso me da cierta grima, pues en este país la palabra consenso, con notables excepciones (Constitución, Pacto de Toledo, etc) siempre perfectibles, quiere decir renuncia a los principios ideológicos, supuestamente en pro del bien común y de los españoles. Eso en sí suena bien, pero al final suele redundar, simplificando mucho, en: consenso = giro a la derecha. Siempre la moderación ideológica, una y otra vez. Y no es que no haya que negociar y dialogar para intentar llegar a acuerdos, a puntos en común, pero tampoco podemos llegar a una reducción al absurdo en la que gobiernen blancos o negros, siempr...
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