Ir al contenido principal

Mejorar nuestro Estado del Bienestar

En la entrada anterior intenté presentar una aproximación al concepto que tengo de Estado del Bienestar, aportando las razones que tengo para pensar que es algo necesario y positivo dentro de nuestra sociedad, razones por las cuales entiendo que hay que defenderlo y luchar por él, porque exista y por mejorarlo. En esta entrada iré a los datos, a las aportaciones y a las medidas concretas para mejorarlo.


Ya expliqué los dos objetivos básicos que el Estado del Bienestar ha de tener: reducir la pobreza hasta erradicarla para tener una vida digna y generar igualdad de oportunidades de crear un proyecto de vida autónomo para todo el mundo. Un Estado del Bienestar será eficaz si cumple con estos objetivos pero, si además queremos que sea sostenible en el tiempo, además de ser eficaz debe ser eficiente, esto es, que aproveche al máximo los recursos disponibles y que los distribuya entre la población lo más equitativamente posible, en pocas palabras: que se inviertan los recursos lo mejor posible y que se enfoquen los esfuerzos sobre quien más lo necesita.


El punto de partida para mejorar nuestro Estado del Bienestar es una financiación adecuada. Históricamente, nuestro país ha tenido un Estado del Bienestar más pobre que en el resto de países europeos pero, sobretodo desde la llegada al gobierno de José María Aznar en 1996, la brecha de gasto social con el promedio de los quince países más desarrollados de la Unión Europea (a partir de ahora UE-15), brecha que tanto había costado acortar, se fue abriendo de nuevo. Los últimos datos que arroja Eurostat (la agencia europea destinada al tratamiento de datos estadísticos) al respecto, datan de 2007, momento previo a la crisis. El profesor Vicenç Navarro, uno de los intelectuales progresistas que más admiro, analiza brillantemente estos datos de Eurostat y calcula que, dado que el PIB español alcanza el 93% del promedio del PIB de la UE-15 (es decir, que estamos casi al mismo nivel de riqueza), pero nuestro gasto social por habitante es sólo del 74%; deberíamos gastarnos entre 66.000 y 70.000 millones de euros más en nuestro Estado del Bienestar si quisiéramos converger con la UE-15 en materia social. Es lo que él llama nuestro "déficit social". Incrementar nuestras partidas presupuestarias del Estado del Bienestar en 70.000 millones de € implica que previamente hay que recaudarlos, y es esa una de las razones más importantes por las que he defendido con tanto ahínco en entradas anteriores la reforma fiscal progresiva que permitiría sanear e incrementar las cuentas públicas sin tocar a las clases más humildes. Mi primera propuesta, por tanto, para mejorar nuestro Estado del Bienestar (tomada del programa electoral de 2008 de IU) es incrementar en 7.000 millones el gasto social cada año durante diez años para lograr la convergencia social con la UE-15. Ello nos permitiría reducir la pobreza en España, que alcanza al 20% de la población residente, en 4 o 6 puntos porcentuales.


Si implementamos esta medida, habremos logrado una financiación suficiente para nuestro Estado del Bienestar. Ahora viene el objetivo de la eficiencia, es decir, que el gasto social hay que invertirlo bien. Hay muchas medidas que se podrían tomar, aquí voy a plantear algunas que he ido recogiendo de varios sitios y otras que yo mismo aporto:

  • En materia de pensiones, considero que para que el sistema público de pensiones sea lo más sostenible posible a la vez que justo, aquellas pensiones por debajo de 1.000 € han de alcanzar esta cifra en tres o cuatro años; las que superen los 1.000 €, estabilizarse en esa cifra un año; las de más de 1.500, estancarse durante dos años o tres; y las que superen los 2.000 €, congelarse durante cuatro años. Con respecto a las dos prestaciones más bajas de nuestro sistema, las no contributivas y el SOVI (tan sólo 339 € y 375,70 €, respectivamente) han de someterse a un plan de revalorización urgente para que en tres años lleguen a 600€. A partir de ahí, paulatinamente deberán equipararse al salario mínimo interprofesional porque con menos dinero es que es casi imposible sobrevivir.
  • En materia de Sanidad, hay que apostar firmemente por los medicamentos genéricos. Son igual de efectivos y mucho más baratos. Además, es inconcebible que las ventajas para los ancianos a la hora de comprar medicamentos afecten a todos por igual. Un anciano con una pensión de más de 1.000 € mensuales no debería gozar de las mismas ventajas en el acceso a los medicamentos que un perceptor de SOVI o de la pensión no contributiva. Por otro lado, es justo que las mutuas laborales privadas compartan más gastos con la Seguridad Social, por ejemplo, que se encarguen de cubrir los accidentes laborales.
  • Continuando con la Sanidad, entiendo que ésta debe fortalecerse para culminar el proceso de universalidad. En nuestro país hay unas 200.000 personas que por diversas razones no acceden al sistema sanitario público. Además, debe ser un servicio más integral. Los servicios en materias como la psiquiatría son deficitarios y las llamadas enfermedades "raras" son poco investigadas. Hay que elaborar un censo sobre esas enfermedades y las personas que en nuestro país las sufren como primer paso para darles una respuesta satisfactoria, tal y como proponía el PP en su programa electoral para las pasadas elecciones europeas. Todos esos problemas hay que corregirlos a la vez que hay que seguir potenciando aquellos aspectos en los que España es puntera, como los transplantes.
  • La Ley de la Dependencia debe ser completamente desarrollada mediante una adecuada financiación porque, además de suponer bienestar para nuestra población, es una fuente enorme de creación de empleo. Un estudio del sindicato CC.OO corregido a la baja por el Ministerio de Trabajo revela que la aplicación de la Ley podría crear hasta 300.000 empleos. Además, el llamado "cuarto pilar del Estado del Bienestar" ha de completarse con la extensión de la educación pública entre cero y tres años, otra fuente directa e indirecta de creación de empleo y de conciliación de la vida laboral y personal.
  • Para hacer más sostenible el sistema público de becas, es muy importante luchar contra el fraude fiscal, porque así se tendrá conocimiento real de la renta familiar de los alumnos y las becas se asignarán a quien verdaderamente lo necesite. Además, hay que elevar los umbrales de renta porque hay familias que, teniendo una renta media, no acceden al sistema público de becas o éste sólo les cubre la matrícula. Además, hay que reforzar las llamadas becas-salario, que podrían suponer una renta mínima para cubrir los gastos más básicos de los alumnos (material, libros, comida, alquiler...) y, para aquellos procedentes de familias más humildes, incluso podrían contribuir a los gastos familiares. Es necesario que exista el criterio del rendimiento académico, porque estimula al alumno a esforzarse en los estudios, pero quizá habría que relajarlo un poco, ya que alumnos con un rendimiento aceptable quedan muchas veces excluidos de una beca. Habría que encontrar un criterio mixto entre renta y rendimiento que fuera equilibrado.
  • Con respecto a los programas de movilidad internacional, yo siempre he sido muy crítico. No me parece justo que, con la excusa de incentivar estos programas, se asignen por igual a todo el mundo cantidades enormes de dinero. Por ejemplo, en nuestra comunidad autónoma, todo alumno que haga uso del programa Erasmus percibe una prestación mensual de 600€ sin atender a su renta familiar. Podría establecerse una asignación básica, por ejemplo de 300€ para todo el mundo hasta un nivel de renta familiar alto, por ejemplo, de 60.000 €; y a partir de ahí, conforme la renta sea menor, aumentar la prestación hasta los 900 o 1.000 €. Además, debería exigirse un rendimiento académico mínimo antes y después para evitar efectos perversos de "me llevo de Erasmus las asignaturas que aquí no apruebo allí que es más fácil" o de "me voy de "Orgasmus", en vez de Erasmus".
  • Las tan cacareadas prácticas en empresas para los estudiantes considero que deben ser remuneradas. Hasta Franco decía en el "Fuero de los Trabajadores" (I Ley Fundamental del Régimen) que no se puede trabajar gratis. Podría tratarse de una remuneración discreta que abonarían entre el centro docente y el centro de trabajo, por ejemplo, 200 € cada centro en el caso de una renta familiar humilde, y conforme la renta familiar crezca ir disminuyendo la aportación del centro docente hasta eliminarse en el caso, por ejemplo, de que la renta familiar supere los 60.000 €.
  • Con respecto al desempleo, considero de vital importancia elaborar un estudio detenido de gente que no está afiliada a los servicios de empleo, para estudiar sus casos, sobretodo en sectores sensibles a la economía sumergida (pintura, albañilería, hostelería, venta ambulante, etc), y así aflorar todo el desempleo real existente en España. Ninguna persona que acredite una necesidad real imperiosa de empleo debe quedar sin, al menos, una prestación básica de 500 €, por ejemplo, y en las casos en que sea demostrable, podrá reconocerse una antigüedad del tiempo que se haya trabajado sin contrato, a efectos de reconocer una futura prestación de jubilación. Es necesario también desarrollar programas de inserción y reinserción laboral basados en la formación teórico-práctica que serían obligatorios para todos los perceptores de prestaciones de desempleo. Corregir el altísimo desempleo juvenil es importante, pero más importante es que los puestos de trabajo que se creen vayan destinados a quien más lo necesite, padres y madres de familia con gente a su cargo.
  • Hay que llevar a cabo también una serie de políticas públicas que garanticen que el derecho a la vivienda sea una realidad, penalizando fiscalmente a los propietarios de viviendas desocupadas, adquiriendo stocks de viviendas recién construidas vacías a precio de coste...

En definitiva, aquí tenemos nueve medidas que yo propongo, diez si sumamos la primera sobre financiación del Estado del Bienestar. A partir de ahora se admiten sugerencias en vuestros comentarios. Con esta entrada finalizo el Decálogo para vencer a la crisis por la Izquierda. A partir de ahora, como lo prometido es deuda, en las próximas entradas me dedicaré a explicar mi proyecto de transformación republicana del país. Será un trabajo bonito y espero que polémico.

Comentarios

Txabi Urol ha dicho que…
Hola, Pedro. Me parece muy interesante tu propuesta pero necesito tiempo para meditarla. Me comprometo a hacer un comentario en otro momento
Miguel Rincón ha dicho que…
Pedro me gustaria aclararte un tema que creo que no has explicado bien.

En lo relativo a las becas de movilidad interncional, a todo el mundo no se le da beca por irse de erasmus, sino que tienes que tener ciertos requisitos, entre ellos la renta.

Además te digo que si no apruebas un porcentaje de credito en tu estancia, te pueden embargar las cantidades de la beca que te han abonado.

Comparto contigo la idea de que en estos progrmas debe haber mas progresividad, pero tampoco es un coladero por donde se le da dinero a todo el mundo.

Entradas populares de este blog

El único pacto posible

Mucho se habla de la necesidad de que los agentes que intervienen en la vida social, política y económica suscriban un pacto de Estado al estilo de los "Pactos de la Moncloa de 1977", como punto de partida consensuado para la salida de la crisis. Pensándolo interiormente, le he dado muchas vueltas a la necesidad de un consenso en tal aspecto. Lo cierto es que a mí la palabra consenso me da cierta grima, pues en este país la palabra consenso, con notables excepciones (Constitución, Pacto de Toledo, etc) siempre perfectibles, quiere decir renuncia a los principios ideológicos, supuestamente en pro del bien común y de los españoles. Eso en sí suena bien, pero al final suele redundar, simplificando mucho, en: consenso = giro a la derecha. Siempre la moderación ideológica, una y otra vez. Y no es que no haya que negociar y dialogar para intentar llegar a acuerdos, a puntos en común, pero tampoco podemos llegar a una reducción al absurdo en la que gobiernen blancos o negros, siempr...

La expansión del Estado del Bienestar

No sé si es la definición correcta, pero para mí el Estado del Bienestar es un conjunto de acciones que lleva a cabo el Estado para generar, como su propio nombre indica, bienestar en la sociedad. Desde la Revolución Francesa se entendió que no tenía sentido alguno promover un estado que no buscase la felicidad de sus ciudadanos. Así nacieron las primeras declaraciones de derechos, la democracia moderna y los Estados de Derecho. Desde luego, la felicidad individual es algo muy subjetivo, los poderes públicos no pueden garantizarla de ninguna manera, pero desde luego es mucho más fácil alcanzarla si nadie te oprime y si puedes participar en la vida política de la comunidad. Así se sentaron las bases para que cualquiera pudiese construir su propio proyecto de vida en libertad y sin privilegios de ninguna clase. No obstante, la existencia de clases sociales que cada vez se parecían más a los estamentos del Antiguo Régimen vaciaban de contenido los derechos civiles y políticos: ¿cómo va...

A quien pueda interesar

He decidido dar el paso de recuperar un blog que creé hace unos años y que abandoné sin ni siquiera estrenar. Quizá esto es porque ahora considero que tengo cosas que contar, y aunque suelo utilizar varios canales para expresarme, quería tener mi propio blog, personal, donde sea totalmente libre para decir lo que quiera bajo mi responsabilidad. Quiero que el respeto, la tolerancia, el rigor, el pensamiento crítico y la sinceridad sean las máximas de este blog. Será mayoritariamente político y tendrá una orientación clara de izquierdas, pero no por ello los de derechas no estarán invitados a escribir comentarios, al revés, casi me interesan más sus aportaciones porque el debate respetuoso es enriquecimiento personal en estado puro. Espero que os guste y que queráis participar lo máximo posible. Un abrazo y hasta muy pronto