Lo digo como lo siento y como lo pienso. No es una medida agradable, pero hace falta en este país una huelga general. Un 20% de paro, un 20% de población bajo el umbral de la pobreza, la precariedad laboral, el fracaso escolar, un Estado del Bienestar débil, enfermo y poco redistributivo... Son datos que me sonrojan como español, son datos ante los que me siento impotente, porque detrás de los datos se esconden las realidades socioeconómicas. Es, por tanto, más necesaria que nunca, la movilización de la clase obrera, de forma pacífica, pero rigurosa. No porque en nuestro país exista una cierta democracia la lucha obrera ha terminado, no porque está tan vigente como siempre: si no quiere ver más mendigos durmiendo entre cartones, el pueblo obrero se tiene que movilizar. Porque ya está bien de que siempre ganen los mismos, oligarcas y plutócratas; porque queremos ver una sociedad mejor, con niños bien nutridos estudiando en buenos colegios, con pocos enfermos y bien atendidos en los hospitales, con gente yendo cada mañana a su trabajo con una sonrisa porque éste le resulta estimulante, bien descansada por haber dormido en una casa confortable, sin preocupaciones por problemas económicos. Una sociedad con muchos científicos e ingenieros progresando por el bien de la Humanidad, con un medio ambiente saludable para disfrutarlo. Ancianos gozando de buena salud y disfrutando con tranquilidad de su merecido descanso tras una vida de duro trabajo. Una televisión llena de buenas pelis, buena música y documentales chulos pero no aburridos. Gente decidiendo en asamblea. Una biblioteca llena de gente leyendo. Un nuevo Joaquín Costa, un nuevo Giner de los Ríos, un nuevo Antonio Machado, un nuevo, por qué no decirlo, un nuevo Pablo Iglesias...
A cualquiera que lo lea, le podrá parecer una estupidez, pero para mí es importante. Hoy estoy ayunando en solidaridad con los mineros leoneses que llevan dos meses sin cobrar su salario y que no ven un futuro esperanzador para seguir trabajando en lo que saben hacer, en la mina. Y la semana que viene, el día 29, como no soy un trabajador asalariado y no me puedo poner en huelga, volveré a ayunar todo el día. No quiero alardear de nada ni me siento mejor persona por esto pero quería compartir con quien pueda leerme que ésta es la mejor manera que se me ha ocurrido para manifestar mi solidaridad.
Parafraseando a Labordeta, a quien aprovecho para recordarlo tras su reciente fallecimiento: "habrá un día en que todos, al levantar la vista, veremos una tierra que ponga libertad". Pero para que llegue ese día, la clase obrera ha de ponerse en guardia, despertar del letargo y exigir los derechos que merece. Se acabó la anemia intelectual, de la huelga nacerán las ideas para la nueva sociedad obrera. La huelga será los dolores de parto de la nueva sociedad republicana de la libertad, la igualdad, la solidaridad, la justicia y la tolerancia.
Comentarios
Me siento orgulloso de afirmar que en ese congreso he tenido la oportunidad de apoyar (porque por falta de tiempo no pude preparar enmiendas a la ponencia ideológica, como siempre he hecho) enmiendas muy interesantes, para mejorar la progresividad de nuestros impuestos y para promover en nuestra sociedad una reflexión que abra el camino a una reforma constitucional que instaure un orden constitucional republicano. Esas, entre otras interesantes enmiendas.
Con respecto a tu apreciación, entiendo que la soberanía nacional no se expresa únicamente a través del voto, esa sería una democracia degenerada. El pueblo tiene que manifestarse y lanzar sus propuestas. Por eso apoyo la huelga general de mañana, porque aunque pertenezco a Juventudes y al PSOE, tengo libertad de opinión, de expresión y de conciencia; y por coherencia con las ideas socialistas que profeso, apoyo la huelga. El partido no es un fin, es un vehículo hacia el socialismo democrático. Y si no lo es, como no lo está siendo actualmente, tendré que buscar otras vías y continuar con mi militancia de forma crítica, para conseguir que lo sea pronto.