Como todos los que habéis leído alguna vez esta bitácora sabéis, soy militante del PSOE, es decir, tengo el carnet de ese partido político y pago mis correspondientes cuotas. Mi tierra es Andalucía y, como mucha gente sabrá también, actualmente en el PSOE de Andalucía estamos inmersos en un proceso de elecciones primarias para elegir al próximo candidato de nuestro partido para presidir la Junta de Andalucía. No voy a centrarme en hablar de las reglas del juego ni de todos los candidatos, sino que me voy a centrar en hablar de mi candidato preferido y de las razones por las cuales lo apoyo.
Yo voy con José Antonio Rodríguez Salas, actualmente alcalde de Jun (Granada). Lo apoyo, en primer lugar, porque es un hombre llano y humilde. Irradia honestidad, sensación que se refuerza por el hecho de que no se le conoce mácula alguna en su ya dilatada carrera política (veintidós años) pese a su juventud (cuarenta años).
Estos dos requisitos a los que me he referido, la humildad y la honestidad, son necesarios para un dirigente político; sin embargo, no son suficientes. Ha de poseer un cuerpo ideológico sincero y un proyecto político robusto y coherente con ese cuerpo ideológico. En José Antonio también se dan estas dos características: se define ideológicamente con autenticidad ("me gusta conducir por la izquierda acelerando pero sin superar el límite de velocidad") y su proyecto político es serio y poderoso. A mí me gusta resumirlo con la siguiente aseveración: "más y mejor democracia; y más y mejor empleo". José Antonio es un pionero en la aplicación de las posibilidades que ofrece Internet a la política, la llamada "Política 2.0". José Antonio promete llevar la transparencia política hasta el infinito, llegando al punto de hacer públicas las reuniones del Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía (medida de transparencia sin parangón en todo el mundo). Además, promete distribuir más equitativamente el poder político y el desarrollo económico entre las ocho provincias andaluzas. Y en materia de empleo, apuesta sobretodo por la Economía del conocimiento, la fijación del talento y el reciclaje laboral de los parados de la construcción hacia el sector de la energía solar. No obstante, para elaborar el grueso de su programa de creación de empleo propone convocar a un comité de verdaderos expertos en la materia, obviando a asesores de esos que tanto proliferan en administraciones de todo color político cuya aptitud es más que discutible.
Con lo dicho anteriormente he sintetizado los argumentos racionales que me llevan a apoyarlo. No obstante, hay un elemento que bascula entre lo racional y lo emotivo, no se puede explicar a ciencia cierta. Es la empatía. José Antonio está comprometido con la Democracia y con los problemas de la gente, que en nuestra tierra son fundamentalmente dos y van de la mano: el paro y la pobreza. Nuestra tierra ya no es la que era hace treinta años, tenemos Sanidad, Educación y un mejor nivel de vida; pero el paro y la pobreza siguen ahí, el talento se nos va como la arena fija entre los dedos. A José Antonio le duele Andalucía, se lo noto, lo percibo. No es un burócrata como tantos otros. Me recuerda a Plácido Fernández Viagas, a aquel Rafael Escuredo de finales de los setenta y principios de los ochenta que se pateó Andalucía de la mano de la gente de la cultura y el resto de la sociedad civil andaluzas luchando por la autonomía política por la vía del art. 151 de la Constitución española. Quiero recordar que la Junta de Andalucía se creó no por razones nacionalistas identitarias, sino como vía para el desarrollo económico, social y cultural de los andaluces. Ayer y hoy, si no sirve a ese objetivo, la Junta de Andalucía estorba. Necesitamos a José Antonio como presidente no porque sea el más inteligente o el más intelectual, sino porque posee una energía y una determinación contagiosas, que es lo que hace falta. En el arranque de campaña electoral de las pasadas elecciones autonómicas vino a Jaén Rafael Escuredo y tuve la oportunidad de acercarme a él y preguntarle, medio en broma medio en serio: "¿por qué no te has presentado tú? Votaría con más ganas". Ahora está José Antonio y estoy ilusionado, pero no estaré totalmente satisfecho hasta que el próximo 29 de julio las urnas en las Casas del Pueblo arrojen el resultado favorable a él.
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